Importancia de los aprovechamientos forestales en la Sierra de Cazorla

La Sierra de Cazorla es un paisaje cultural, memoria de nuestros antepasados, formada por la transformación del hombre a través de los años, motora de la economía serrana y el recurso principal de todos sus sectores. La multifuncionalidad de sus bosques nos proporciona una serie de bienes, servicios y funciones, entre los que se destacan los  productivos, los ambientales y los sociales que la población demanda. El hecho de que estos montes no fueran gestionados sería un claro ejemplo de abandono.

Uno de los objetivos principales de la Ley Forestal de Andalucía es la utilización racional de los recursos naturales renovables, buscando el equilibrio entre las necesidades humanas y el cumplimiento de las funciones ecológicas. En montes públicos, los ingresos obtenidos por la venta de madera se reinvierten en mejoras para éste, buscando generar empleo y vincular a la población con su monte de manera que lo perciban como algo propio y valioso; compatibilizando los usos tradicionales con los objetivos de la gestión.

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El ser humano ha modelado hasta la actualidad el entorno que podemos contemplar. La diversidad de ecosistemas que componen nuestro parque es el resultado de las interacciones pasadas y presentes en el entorno natural por parte de sus pobladores; los trabajos forestales, los aprovechamientos, la agricultura, la arquitectura y otras actuaciones llevadas a cabo por el ser humano, han conformado el paisaje actual. En el presente, podemos contemplar una sierra que gracias a su dinamismo se ha convertido en un valor en alza, que puede ser aprovechado por otros sectores económicos, como el turístico. La cantidad de recursos que obtuvimos de nuestro entorno en el pasado han propiciado la conservación de esta masa arbolada, que sin la gestión forestal habría tenido probablemente otro destino. El no actuar sobre los bosques no implica que estos se mantengan en las mismas condiciones durante todo el tiempo, amenazas como las plagas por el deterioro de las masas e incendios debido al abandono de los antiguos usos del monte componen algunas de las amenazas que el bosque puede sufrir.

Tras más de un siglo de aprovechamiento ordenado nos encontramos que las  cuantías de madera han aumentado. La madera, es por tanto, un recurso renovable y aunque parezca una aberración cortar  árboles sanos en un Parque Natural, gran parte de las especies maderables que conforman el conjunto de especies principales de nuestros bosques han sido mantenidas gracias al aprovechamiento maderero que enriqueció nuestra comarca en tiempos pasados. Hoy la corta es totalmente necesaria, el espesor de las masas no permite a los árboles crecer fuertes y sanos, ya que necesitan espacio para llegar hasta la luz, esencial para su supervivencia. El dejar claros en los bosques permite que algunas especies puedan crecer, al penetrar los rayos del sol dentro de estas masas espesas, y otras tengan espacio para desarrollarse plenamente, por ejemplo las encinas. Una vez más, la gestión forestal sostenible aparece como el motor del mantenimiento del ecosistema, manejado desde hace siglos por el hombre y necesitado ahora de un apoyo para el mantenimiento de sus flujos de materia y energía que le aportan estabilidad.

Con un criterio previamente definido el señalamiento de los árboles permite cortar solo aquellos que son prescindibles para mantener la funcionalidad del bosque. La selección y marcaje de los árboles a cortar se efectúa con el técnico gestor del monte o con un agente de medio ambiente, de acuerdo a los criterios selvícolas y principios de sostenibilidad recogidos en el proyecto de ordenación o de la obra existente para un área determinada, dependiendo del tipo de corta a efectuar. Algunos de los puntos a tener en cuenta en la realización de las cortas son dejar una franja de arbolado sin cortar en las orillas y arroyos, no cortar árboles que contengan nidos de rapaces, no cortar aquellos que sean excepcionales o que posean alguna significación cultural o histórica y por supuesto aquellos que no tengan asegurada su sustitución.

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Los estudios de flora y fauna, previos a las cortas, permiten que los trabajos sean compatibles con la conservación de las especies. La conservación de la biodiversidad es el pilar del funcionamiento de los ecosistemas. Las actuaciones llevadas a cabo en obras forestales tienen un especial cuidado en este aspecto, protegiendo aquellas especies no maderables, principalmente las catalogadas como vulnerables o en peligro de extinción. De esta forma dentro de la gestión forestal se incluyen también actuaciones de conservación, mantenimiento la diversidad biológica y se dejan nuevos espacios para la recolonización de muchas de estas especies. Los árboles muertos, tanto en pie como caídos en el suelo, no son susceptibles de corta, deben ser dejados en el monte, ya que forman un hábitat irremplazable para numerosas especies. La descomposición de estas maderas reportan un beneficio para la base de cualquier ecosistema transformándose en humus o materia asimilable para otros organismos, y formando parte del ciclo del carbono en el ecosistema natural.

Los bosques son una fuente inagotable de oxígeno, necesario para la supervivencia de muchos organismos en el planeta. El tratamiento de las masas arboladas supone un mantenimiento de las mismas. La expulsión de oxígeno y el consumo de dióxido de carbono (CO2) por parte de las plantas juegan un papel crucial en la disminución de las tasas de CO2 presentes en la atmósfera. La asimilación de este gas de efecto invernadero por las masas forestales contribuye a la disminución del calentamiento global provocando una disminución del cambio climático. Las masas almacenan CO2 y el uso de la madera en carpintería y construcción ayuda a fijar carbono en elementos duraderos. La realización de los tratamientos selvícolas ayuda a mejorar la estructura y composición del bosque, favoreciendo el crecimiento de una madera de mayor calidad en un futuro y obteniendo, en el presente, madera delgada (menor de 20 cm) o madera industrial, con usos finales como tablero de aglomerado, pellets o calderas para producción de energía.

Debemos ser coherentes con el medio ambiente y consumir recursos locales. Todos los participantes de este modelo de gestión han de compatibilizar el aprovechamiento óptimo de los recursos forestales con la conservación de los ecosistemas en los que éstos se asientan. En el Año Internacional de la Biodiversidad, debemos fomentar la sostenibilidad en la cultura emprendedora y difundir las buenas prácticas en el desarrollo de los distintos aprovechamientos. La corta de la madera pie a pie de estas masas irregulares debe adaptarse a la maquinaria de bajo impacto y utilizar la nueva tecnología que poseemos, sin olvidar la importancia que tienen los mulos, los motoserristas y en general todas las personas conocedoras del lugar. Es por tanto que la ordenación de montes está reglada, lo que permite la convivencia de todos sus usos, siendo el aprovechamiento maderero una parte de la gestión y no el fin último de ésta.

Artículo redactado por Antonio Tortosa Lagares (Ingeniero Técnico Forestal) y Rocío Soria Martínez (Consultora de Medio Ambiente en Cazorla Verde SLL) para el Anuario de Cazorla del 2010.

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2 comentarios en “Importancia de los aprovechamientos forestales en la Sierra de Cazorla

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